Los bocatas del viejo de Santa Eulalia
Ayer, en un alarde de inspiración tras un día de trabajo intenso me decidí a dar una vuelta por Murcia en moto. Cuando ya volvía ví una luz alógena que me resultaba familiar y de pronto un sensación electrizante recorrió toda mi columna. Derrapé, miré atrás y tuve que volver a pasar.
Hace años, fugarse del instituto a tomarse un bocata de jamón allí era una de las mayores aventuras. Estaba de moda las Spice Girl y Mago de Oz, los relojes casio, los discmans, el one touch easy y los calcetines blancos independientemente del zapato a usar.
Pan, tomate y jamón. Todo envuelto en papel marrón, de ese en el que el aceite hace acto de presencia mostrándose transpasando la textura del mismo para acabar en tus manos mientras te deleitas a cada bocado. De corazón, gracias.
By guiye | 11. Dec 2009 | Allí estuve yo | 1 Comment »


Este hombre se merece un monumento, en serio. Anda que tengo pocas anécdotas relacionadas :)